“Imagínese una escuela de natación que dedicara un año a enseñar anatomía y fisiología de la natación, psicología del nadador, química del agua y formación de los océanos, costos unitarios de las piscinas por usuario, sociología de la natación (y clases sociales), antropología de la natación (el hombre y el agua) y, desde luego, la historia mundial de la natación desde los egipcios hasta nuestros días.

 Todo esto a base de cursos magistrales, libros y pizarras, pero sin agua.

En una segunda etapa se llevaría a los alumnos-nadadores a observar durante otros varios meses a nadadores experimentados;

Después de esta sólida preparación, se les lanzaría al mar, en aguas bien profundas, un día de temporal de enero”.

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